miércoles, 2 de enero de 2013

Armas, mujeres y relojes suizos




El 30 de mayo de 1896 nace en Goshen (Indiana, EEUU) uno de los mayores genios que ha dado el celuloide, un hombre polifacético que abarcó desde la elaboración de guiones cinematográficos hasta la producción de películas, pasando por la faceta que le dio más fama, la de director. Howard Winchester Hawks estudió ingeniería, participó en la Primera Guerra Mundial, fue piloto de coches de carreras, aviador y diseñador de aviones. Muy pronto, antes de cumplir la treintena, elaboró su primer guión para el cine y en 1925 dirigió su primera película,Camino a la gloria. Aunque realizó algunos films de género mudo, su verdadero salto a la fama le vino con la implantación del sonido. Utilizó éste de forma directa, resaltando los diálogos y forzando a los actores a hablar de forma frenética, como una ráfaga de ametralladora, claro que repasando su biografía no nos puede extrañar que trasladara a sus películas su forma de entender la vida.
Hawsk filmó géneros tan dispares como la comedia, el cine bélico, el épico, el género de aventuras, el western o el de suspense, y no solamente los filmó sino que dejó joyas cinematográficas en todos ellos. Mencionemos algunas de ellas, comedias tan maravillosas como Bola de fuego con Barbara Stanwyck y Gary Cooper, Luna nueva con Gary Grant y Rosalind Russell o La fiera de mi niña, de nuevo con Gary Grant y con una inconmensurable Katharine Hepburn. Vuelve a repetir con Gary Grant en La novia era él. Años más tarde de filmar Bola de fuego, realiza un “remake” de la misma con Nace una canción, esta vez con Danny Kaye y Virginia Mayo. En todas estas comedias se puede observar lo anteriormente comentado sobre los diálogos, éstos son frescos, divertidos, con situaciones rocambolescas resueltas con una maestría sólo al alcance de los grandes. El manejo de la cámara a nivel de los personajes proporciona un realismo total a las escenas.
Repasemos brevemente otros géneros como el bélico con la película biográfica El sargento York, thriller como Scarface (obra magistral del género negro de la que Brian de Palma hizo un remake en El precio del poder con Al Pacino), El sueño eterno con Humphrey Bogart y Lauren Bacall, musicales como Los caballeros las prefieren rubias con Marilyn Monroe, épicas como Tierra de faraones con Jack Hawkin dando vida al faraón Keops, de aventuras como ¡Hatari!, película rodada en Tanganica, (Tanzania en la actualidad) con John Wayne y Elsa Martinelli y música de Henry Mancini.
Y llegamos al western. Aquí nos podemos encontrar una amalgama de géneros, como el drama, la aventura, el épico, la comedia, la acción. Hawks rodó la trilogía de los ríos, aunque el único nexo en común es que las tres películas empiezan por río y pertenecen al género. La primera fue Río Rojo, auténtica obra maestra del western en particular y del cine en general. Le siguió Río Bravo y, por último, Río Lobo, aunque intercalada entre ambas rodó El Dorado, remake de la primera. Vamos a comentar estas películas pero en orden cronológico inverso a su filmación.
En 1970 Hawks filmó Río lobo, última película de su filmografía. Está interpretada por John Wayne y Jorge Rivero, aventuras y acción en una película que abarca desde La Guerra de Secesión hasta incursiones por el territorio de Texas.
Anteriormente rodó Río Bravo en 1959 y El Dorado en 1966; misma temática, mismos personajes, por lo que podemos considerar que El Dorado es un remake de Río Bravo. Las dos están rodadas con la maestría de Hawks, sólo matices puntuales las diferencian. En Río BravoDean Martin y Ricki Nelson acompañan a John Wayne; en una de las escenas Martin y Nelson interpretan una canción country. En El Dorado, el papel de Sheriff lo interpreta Robert Mitchum y el joven acompañante es James Caan en uno de sus primeros papeles; éste recita unos versos de Edgar Allan Poe mientras cabalga al lado de Wayne:
Alegremente ataviado 
un caballero gallardo 
a sol y a sombra 
había viajado mucho, 
cantando una canción 
en busca de El Dorado.
Pero envejeció 
este caballero tan valiente, 
y sobre su corazón una sombra 
cayó, al no encontrar 
ni rastros de la tierra 
que se pareciera a El Dorado. 

Y, cuando su fuerza 
lo abandonó en última instancia, 
se encontró con una sombra peregrina; 
"Sombra", le dijo él, 
"¿dónde puede estar 
la tierra de El Dorado?" 

"Sobre las Montañas 
de la Luna, 
por el Valle de la Sombra, 
hay que cabalgar, con valor", 
contestó el fantasma, 
"¡para buscar El Dorado!"
En este camino a la inversa llegamos a 1948, año en el que rodó Río Rojo, película de referencia, teniendo en cuenta que las que anteriormente hemos comentado también lo son. Vayamos paso por paso. Río Rojo es épica pura, cuenta la historia del traslado de miles de cabezas de ganado a través de miles de millas por los territorios de Texas y Kansas. Para retratar esta epopeya Hawks contó detrás de la cámara con Russell Harlan (Matar a un ruiseñor). Éste realizó una fotografía en blanco y negro maravillosa, resalta las escenas y enaltece los sentidos del espectador. Para la música contó con un clásico de la época, Dimitri Tiomkin, autor de innumerables bandas sonoras. Nos cansaríamos si tuviéramos que enunciarlas todas pero como para muestra un botón, pues con nombrar a Solo ante el peligroTierra de faraones, Crimen perfecto o Gigante creo que debería bastar.
La interpretación de los actores es soberbia, posiblemente la mejor de Wayne en toda su carrera junto a la que hace en The searchers de John Ford; éste llegó a comentar en un pase privado de Río Rojo: “ahora resulta que este hijo de puta sabe actuar”, refiriéndose a John Wayne.
Cuenta con escenas que por sí solas hubiesen pasado a la historia del cine, escenas como la puesta en marcha del ganado, primeros planos de los vaqueros emitiendo sonidos “guturales” para alertar a las reses y ponerlas en marcha, la estampida, genialmente rodada, con un sonido y una posición de las cámaras que es capaz de introducir al espectador en la mismísima manada de vacas que huyen despavoridas, el duelo final; pero si tuviera que elegir una escena y un diálogo ligado a ésta, me quedaría con la que protagonizan Monty y John Ireland. Éste interpreta a un pistolero a sueldo que en un momento del film decide unirse a los vaqueros que trasportan las reses. Desde un principio se observa cierta rivalidad entre los dos personajes, rivalidad que va a más. Parece que entre los dos cualquier nimiedad puede terminar en tragedia. Pues bien, en un descanso de la travesía, Ireland se fija en el revólver de Monty y le dice: "es una pistola muy bonita esa que llevas, ¿puedo verla?.." Clift se rasca el lateral de la nariz, mete la mano en la funda y saca el arma, dándosela en la mano. "Tal vez quieras ver la mía", tendiéndole su arma a Monty. "Bonita, terriblemente bonita... Solo hay dos cosas más bonitas que un arma: un reloj suizo o una mujer... ¿Alguna vez has visto un reloj suizo?" - pregunta Ireland, sonriendo de manera picaresca e intercambiando con Monty una mirada de complicidad, intentando iniciar una relación de amistad. Monty no contesta y propone una demostración de tiro al blanco sobre una lata vacía sobre la pradera. Ambos intercambian elogios e inician una amistad que terminaría con la muerte de Ireland al final de la película. Pero aquí hay algo más, ese intercambio de miradas entre los dos vaqueros, esa complicidad que se nos muestra… Podríamos pensar que hay algo escondido y, efectivamente, lo hay.
Pero vayamos al entorno, a lo que rodea la película, en primer lugar el año de filmación, 1948. En aquella época existían muchos armarios y Monty poseía uno, más que un armario lo que tenía, cosa habitual, era una caravana que se utilizaba cuando se rodaba a campo abierto para descanso del personal. Pues bien, en ese sitio pasó más de un rato con Ireland, de ahí la complicidad y el intercambio de miradas tan significativos entre los dos. No me quiero ni imaginar a Walter Brennan y John Wayne teniendo que soportar a un homosexual como Monty y sus escarceos amorosos con John Ireland. Tanto es así que Wayne le pidió a Howard Hawks que sustituyera a Monty, pero como la producción estaba muy avanzada no se pudo acceder a su petición, cosa de la que me alegro, porque no sabemos cómo hubiera sido la película con otros protagonistas, pero sí sabemos cómo acabó, es decir, una autentica obra maestra del cine.

Este genio del celuloide murió en Palm Spring (California), el 26 de diciembre de 1977.
No quisiera terminar sin unas recomendaciones; que veáis la película si no la habéis visto, que la volváis a ver si ya lo habéis hecho y que leáis Armas, mujeres y relojes suizos de Eduardo Torres Dulce, auténtico libro de cabecera para todos los amantes del séptimo arte.

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